Ciudades

¿Qué es una ciudad cuidadora?

Afrontar la transición demográfica es uno de los principales retos de nuestra sociedad. El aumento de la esperanza de vida y el bajo índice de natalidad se traducen en un rápido y progresivo envejecimiento de la población que, en ocasiones, puede ir acompañado de un incremento de las patologías crónicas y un elevado nivel de dependencia. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), entre los años 2000 y 2050 la proporción de mayores de 60 años se duplicará hasta llegar al 22% de la población. Y se prevé que para el año 2050 se haya multiplicado por cuatro el número de personas mayores dependientes.

Sin embargo, los sistemas de salud de la mayoría de los países no están preparados para hacer frente a estas nuevas demandas. Por ello, es necesario promover la salud en edades avanzadas, replantear los cuidados paliativos e involucrar a los ciudadanos en la atención al final de la vida. ¿Cómo? A través de las comunidades cuidadoras. Se trata de ciudades que reconocen que los cuidados al final de la vida no recaen sólo sobre los servicios de salud o los servicios sociales, sino que son responsabilidad de todos los miembros de una comunidad.

Las ciudades cuidadoras reconocen que los cuidados al final de la vida son responsabilidad de todos los miembros de una comunidad

Estas urbes buscan empoderar a la sociedad y a sus organizaciones introduciendo un cambio de perspectiva social y cultural. Un cambio que incide sobre las necesidades de atención a personas con enfermedades avanzadas graves e irreversibles (relacionadas con el envejecimiento y el aumento de la supervivencia ante enfermedades crónicas) y, también, ante situaciones de vulnerabilidad social y soledad. Así, aplicando los valores de compasión, humanismo, solidaridad y estableciendo vínculos con iniciativas sociales similares, se garantiza un mayor impacto en el estado de la salud física, emocional, psicológica y espiritual de las personas afectadas.

Al fin y al cabo, las sociedades que consigan que las personas mayores, además de tener una vida más larga, tengan un envejecimiento activo y saludable, tendrán una ventaja competitiva sobre las que no logren hacerlo. ¿Te sumas?

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