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Pedagogía sobre el final de vida: buenas razones para hacer el testamento vital

En países como Alemania, el 9% de la población tiene un documento de voluntades anticipadas y en Estados Unidos, en algunos estados, el porcentaje llega hasta el 45%. En España, según los últimos datos del Registro Nacional de Instrucciones Previas del Ministerio de Sanidad, 314.011 personas tienen registradas sus voluntades anticipadas para expresar instrucciones sobre tratamientos médicos. Globalmente, esta cifra representa menos del 1% de la población española.

El Documento de Voluntades Anticipadas (DVA) o Testamento Vital tiene como finalidad que las personas puedan escoger de forma autónoma, estando en posesión de facultades físicas y mentales, como vivir los últimos días de la vida sin que esta decisión tenga que recaer sobre terceros. Es además, una oportunidad para poner en práctica el derecho a decidir sobre la propia salud y los cuidados que queremos en el proceso final de la vida. De este modo, también se garantiza que los familiares y profesionales sanitarios toman las decisiones en base a los criterios establecidos por nosotros mismos. Se trata de un derecho que prioriza la libertad individual para decidir hasta donde y de qué manera se quiere recibir atención médica.

El 50% de las personas declarante de un testamento vital son mayores de 65 años y sólo un 16% de los españoles entre 31-50 años ha formalizado sus últimas voluntades

El Documento de Voluntades Anticipadas tiene validez judicial y su función principal es dejar constancia, por escrito, de la voluntad de una persona si se da la circunstancia de que no esté en condiciones de expresarla. A parte de las cuestiones médicas, por ejemplo, no querer alargar la vida de manera artificial, el testamento vital contempla la voluntad de morir en casa, donar órganos o ser incinerado. Tenerlo previsto es una manera de asegurar que se cumplen nuestros deseos y se libera a otros tomar este tipo de decisiones, que al fin y al cabo, son muy íntimas y personales. Según los expertos, disponer de este documento es muy importante porque “facilita que tanto la familia como los médicos puedan conocer y cumplir con las últimas voluntades del paciente”.

La Guía para la Elaboración y Registro del Documento Voluntades Anticipadas es una iniciativa de la Fundación Edad&Vida con la colaboración de Fundación Mémora-Electium.

Tu decisión hasta el final

En España menos de un 1% de la población española ha registrado un testamento de voluntades anticipadas y una razón de ello puede deberse a la aprensión que produce, en nuestra cultura, enfrentarnos a la muerte como hecho natural. Sin embargo, afirman los expertos, “es un documento importante para asegurar que, en caso de incapacidad, en el futuro se cumplirán las voluntades propias respecto a los tratamientos médicos, liberando a los familiares de la responsabilidad sobre estas decisiones”.

Facilitar que las decisiones que toman la familia y los profesionales de la salud sean respetuosas con la voluntad de la persona.

Ante estos datos y con el objetivo de informar a la población sobre la importancia del DVA la Fundación Edad&Vida en colaboración con la Fundación Mémora-Electium han puesto en marcha la campaña Tu decisión hasta el final cuyo objetivo es concienciar, informar e incentivar que la población a partir de determinada edad tramite la declaración de las voluntades anticipadas. Para ello se ha elaborado un vídeo divulgativo y una guía online en la que se explica qué es el testamento vital, su contenido, los derechos que nos asisten y se indica cómo se elabora y se registra el documento en función de la zona de España donde se reside.

Los requisitos básicos para hacer el Testamento Vital son:

• Ser mayor de edad
• No estar coaccionado
• Disponer de todas las facultades mentales
• Dejar constancia por escrito para su plena validez