Ciudades

La importancia del acompañamiento social en la vejez y en el proceso de final de vida

soledad, envejecimiento y final de vida

En el contexto de “Ciudades que Cuidan”, la Fundación Mémora y la Fundación Victor Grifols organizan conjuntamente seminarios periódicos sobre Soledad, envejecimiento y final de vida , dirigidos a profesionales implicados en estas etapas de la vida.

La primera edición, celebrada en junio, se enfocó desde el ámbito del envejecimiento saludable, de la atención a las patologías crónicas y del alto nivel de dependencia derivados del aumento de la esperanza de vida de la sociedad actual. En ella asistieron profesionales que trataron, en primer lugar, la revolución demográfica del siglo XXI. Julio Pérez, demógrafo y científico titular del CSIC, explicó cómo la revolución reproductiva está cambiando la forma de la pirámide poblacional, aumentando la supervivencia de los mayores y provocando un envejecimiento de la población. No obstante, destacó que la tendencia actual a tener menos hijos crea nuevas generaciones mejor cuidadas y atendidas, generando una dinámica poblacional eficiente y una nueva pirámide de población.

Tras una primera pausa, la segunda ponencia llegó a cargo de Begoña Román, presidenta del Comité de Ética de Servicios Sociales de Cataluña, quien introdujo en la jornada el concepto de edadismo, una forma de discriminación poco conocida, pero que afecta a millones de personas mayores. De este modo, resaltó la importancia de valorar el papel social de este sector de la población, tanto aquellos que envejecen de manera saludable como aquellos que son más dependientes.

Según el Instituto Nacional Estadística (INE) en España hay más de dos millones de mayores de 65 años que viven solos. En este sentido, Javier Yanguas, director científico del Programa Mayores, Fundación Bancaria “la Caixa”, trató el sentimiento de soledad en la vejez en base a dos redes sociales: la familiar y la de amigos. El experto afirmó que debemos prestar especial atención a la población de mayor edad, que presenta mayor riesgo de aislamiento social dada la situación de la sociedad actual. Este aislamiento social provoca situaciones de soledad social –falta de amigos y familiares con quien organizar actividades– y emocional –sensaciones de vacío y abandono–. Por ello, es necesario empoderar a las personas, especialmente las mayores, para reducir el riesgo de soledad y en caso de que ocurra, ofrecer las herramientas necesarias para que puedan afrontar esta situación.

Debemos prestar especial atención a la población de mayor edad, que presenta mayor riesgo de aislamiento social dada la situación de la sociedad actual

Xavier Gómez-Batiste, director médico en Cuidados Paliativos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y director del Observatorio Qualy del Instituto Catalán de Oncología, cerró la primera edición explicando las necesidades de las personas con enfermedades crónicas avanzadas destacando el papel de los cuidados paliativos, no solo para mitigar los síntomas prevalentes como el dolor, sino también para abordar los aspectos más psicosociales de los pacientes. Ante la realidad social actual, el experto considera esencial diseñar un nuevo modelo enfocado en el envejecimiento y las enfermedades crónicas que permitan atender a las personas en proceso final de vida no sólo desde el hospital, sino desde todos los servicios asistenciales y comunitarios.

Foco en el final de la vida

La segunda convocatoria, celebrada en octubre, se abordó desde el ámbito más específico del final de vida, analizando los proyectos, ideas y recursos para atender a las personas más vulnerables en la etapa final de sus vidas. El acto puso especial énfasis en el concepto de vulnerabilidad, que muchas veces no viene dado solo por la enfermedad, sino también por la fragilidad social, acompañada de soledad y de falta de red de soporte, familiar o comunitario.

La primera intervención, a cargo del filósofo Xavier Antich, trató el acompañamiento social y final de vida a través del arte contemporáneo, con especial atención a las prácticas artísticas de los últimos cuarenta años.

La atención al final de vida no sólo se debe contemplar desde un punto de vista asistencial, sino también de acompañamiento social

A continuación, la mesa redonda “¿Cómo atendemos el final de la vida , contó con la colaboración de expertos en el ámbito social y final de vida. La primera intervención, a cargo de Xavier Busquets, médico experto en curas paliativas y coordinador del Programa de Atención Domiciliaria y Equipos de Apoyo (PADES) en Manresa, destacó la necesidad de aumentar los programas de cuidados paliativos a nivel domiciliario para mejorar la atención al final de vida de las personas con enfermedades crónicas o avanzadas. El doctor evidenció que la atención al final de vida no sólo se debe contemplar desde un punto de vista asistencial, sino también de acompañamiento social.

Asimismo, en el contexto de la creación de ciudades sostenibles, saludables y amigables, Elisa Lillo, del Grupo Motor ‘Madrid Ciudad de los Cuidados’, explicó esta iniciativa, puesta en marcha por el Ayuntamiento de Madrid, que pretende situar la sostenibilidad social en el centro de las decisiones políticas, considerando, entre otros, los cuidados como aspecto determinante de las condiciones de vida de la población, y centrando el objetivo social en el cuidado de la vida.

A continuación, Paola Contreras, responsable de gestión de voluntariado de la Fundación Arrels, trató la vulnerabilidad social de las personas sin hogar, una situación estrechamente relacionada con la salud mental. Concretamente, y según el Censo 2019 de personas que viven en la calle, el 46% afirma padecer problemas de salud física y el 29% presenta enfermedades crónicas.

Finalmente, Marta López, psicóloga del Equipo de Atención Psicosocial (EAPS) de Cruz Roja Granollers y coordinadora del Programa de Voluntariado de la Obra Social, destacó el papel del voluntariado a la hora de acompañar las personas más vulnerables en la etapa final de sus vidas.

Las jornadas sobre “Soledad, envejecimiento y final de vida” pretenden ser un punto de encuentro de intercambio de ideas entre los profesionales de la salud para identificar necesidades, así como crear y coordinar servicios que permitan asistir, cuidar y acompañar a los mayores.