Personas

Humanizar el duelo y evitar la muerte en soledad

Apelando al sentido ético en el contexto actual y a la salud emocional de la ciudadanía Mémora ha manifestado la necesidad de replantear los protocolos sobre los funerales con familiares aplicando las medidas de seguridad necesarias con el objetivo de garantizar el acompañamiento en el proceso de final de vida para hacer una mejor gestión del duelo tras la pérdida de un familiar.

Mémora, en base a recomendaciones de psicólogos expertos en duelo, y en línea con la Declaración del Comité de Bioética de España sobre el derecho y deber de facilitar el acompañamiento y la asistencia espiritual a los pacientes con covid-19 al final de sus vidas y en situaciones de especial vulnerabilidad emitida el pasado 15 de abril de 2020, ha impulsado una reflexión sobre la necesidad imperante de ofrecer esta posibilidad a las familias que sufran la pérdida de un ser querido, ya sea por causa de Covid-19 o no, y evitar que se repitan situaciones como las vividas estas últimas semanas, donde las familias han sufrido ver cómo sus familiares se iban en total soledad.

En esta línea se ha manifestado el Consejero Delegado del Grupo Mémora, Juan Jesús Domingo a través de un comunicado emitido por la compañía: “Si las administraciones consideran los funerales y las ceremonias de despedida sólo desde una perspectiva social y relacional, omiten la dimensión fundamental que es la función curativa. Ritualizar la despedida es empezar a aceptar la pérdida, es permitir la reflexión sobre la muerte de manera serena, es rendir homenaje a quién queremos y a nosotros mismos, es evitar un duelo traumático porque se ha realizado sin despedida, sin adiós. Dentro de unos meses, cuando la situación se vaya normalizando, nos enfrentaremos y seremos más conscientes del vacío de los que se han ido y con ello el sentimiento de perplejidad por una muerte en soledad y sin despedida y un sentimiento de carencia, de deuda pendiente con nuestros seres más queridos”.

Mémora es consciente del reto social al cual se enfrenta la ciudadanía en momentos tan convulsos, y de la gran labor que están llevando a cabo los profesionales de la salud y de los servicios sociales, así como los profesionales del sector funerario, que son los responsables de dar apoyo emocional en las primeras etapas del proceso de duelo, por lo que apela a la responsabilidad de las autoridades de preservar el derecho de las personas a poder realizar la despedida de un ser querido.

Ante esta situación de máxima fragilidad para las familias Mémora quiere poner en valor la necesidad de reactivar los escenarios previos a la prohibición de la celebración de ceremonias para evitar la muerte en soledad y para garantizar el acompañamiento en el proceso de final de vida como un derecho fundamental como se ha realizado en algunos centros sociosanitarios y residencias geriátricas del estado.