Personas

Doble dolor: pérdida sin velatorio ni funeral

La pandemia provocada por el coronavirus nos enfrenta a una situación dolorosa: los familiares y amigos no pueden despedirse de la persona fallecida. ¿Qué hacer si esto nos ocurre?

La crisis del coronavirus nos ha situado en un escenario totalmente inédito e imprevisible. Nadie está preparado para perder a un ser querido en estas circunstancias y menos enfrentarse al dolor que provoca no poder despedirles ni acompañarles en el proceso de final de la vida. En estos momentos, para evitar el riesgo de exponerse a un posible contagio, en los hospitales ya no está permitido estar en contacto con los enfermos ni personas moribundas.

Sin embargo, cuando una persona fallece las familias deben solicitar los servicios funerarios con normalidad y las empresas funerarias son quienes se encargarán directamente de la incineración o entierro. Con estas medidas se pretende evitar más contagios y contribuir a frenar el coronavirus.

En este contexto, no se pueden celebrar velatorios, ni reuniones de ningún tipo y tampoco funerales y esta situación está produciendo un inmenso dolor en miles de personas que se sienten “huérfanas” y con una sensación de vacío en su necesario paso hacia el proceso de duelo.

Doble dolor

Desafortunadamente, muchas personas han perdido a sus seres queridos en estos días, por causas diversas, y al dolor por el fallecimiento se añade el hecho de no poder haberse despedido ni haberle acompañado en los últimos momentos. También les ha sido arrebatada la posibilidad de poder estar junto a familiares y amigos durante el velatorio y el entierro. Simplemente no se ha dado la situación y ello provoca en las personas un estado de desamparo que hay que asumir en beneficio del bien común.

Joan Pinyol, Director de la Fundación Salud y Persona, experto en acompañamiento al duelo explica que si conocemos el caso de que alguien próximo ha perdido a un familiar en estos días y está viviendo este proceso “lo más importante es identificar si esta persona se encuentra en una situación de aislamiento por el coronavirus o está acompañada de otras personas”. Una pérdida repentina abre un escenario de dolor muy difícil de gestionar y de digerir. En estos casos, algunas personas pueden entrar en un estado de negación que hace que el camino a recorrer sea difícil de asumir. En este sentido, es fundamental entender que las personas no estamos preparados para sostener una situación tan brusca en tan poco tiempo pero hay algunas recomendaciones que se pueden hacer para ayudar a superar la pena e iniciar el camino de la aceptación.

¿Qué hacer si no ha habido velatorio ni funeral?

Aunque las circunstancias no hayan permitido realizar el velatorio ni el funeral hay que hacer una ceremonia de despedida para iniciar el proceso de duelo. En estos momentos la tecnología permite que se puedan hacer videollamadas entre familiares y amigos y provocar un encuentro virtual entre los más íntimos.

Es un buen momento para hacer un homenaje íntimo al difunto y compartir sentimientos, recuerdos y expresar emociones como pedir perdón y dar las gracias. También se pueden hacer y compartir escritos y leer en voz alta, dándonos la posibilidad de decir cosas que nunca habríamos expresado en público. También puede resultar positivo compartir algún objeto de la persona para provocar el recuerdo de la misma.

Los expertos insisten en que ante la muerte no hay que caer en el silencio y tampoco cerrar la puerta a la escenificación de la despedida para posponerla en el futuro. Ya llegará el momento, cuando termine la situación producida por el coronavirus, para celebrar un funeral u organizar un encuentro que nos reúna físicamente.