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Cuidar más y mejor a nuestros mayores, un reto post-COVID

Casi 12 millones de personas en España tienen 65 años o más, según el Instituto Nacional de Estadística (INE). Un 20% de la población total que es considerada como “grupo de riesgo” en la expansión de un COVID-19 que además ve aumentada su letalidad a medida que avanza la edad. Los datos oficiales confirman que el 25,9% de los fallecidos a causa del COVID-19 se encuentra en la cohorte de 70-79 años y, a su vez, el 42% del total de fallecidos tenía entre 80-89 años.

Estas cifras justifican haber dedicado un trato diferenciado a este grupo de población a la que se ha requerido extremar al máximo las precauciones para reducir el riesgo de contagio. Sobre todo, se ha trabajado con especial énfasis en aquellos pacientes mayores que también presentaban patologías previas, como enfermedades cardiovasculares, pulmonares crónicas o diabetes.

Una realidad que se ha visto traducida en un confinamiento total y de mayor duración, evitando el abandono del domicilio en medida de todo lo posible. Las autoridades sanitarias han recomendado que las compras básicas y necesidades domésticas de las personas mayores debían hacerse por parte de otra persona; familiar o vecino. Y así ha sido.

¿Qué han traído consigo estas medidas preventivas de mayor intensidad? ¿Podemos hablar de efectos adversos individuales, aunque a priori pareciesen beneficios para la comunidad? La respuesta es positiva: el 74% de las personas mayores han abordado positivamente el confinamiento.

Según el estudio de Afundación, el 74% de las personas mayores entrevistadas “abordan positivamente el confinamiento” y de éstas, el 49% lo vive con serenidad, se encuentran bien y se sienten “arropados por sus familias y/o vecinos”. Cifras que muestran que, a pesar de la dificultad del momento, nuestros mayores lo han afrontado con una fuerza y entereza más que admirable.

¿Cuál ha sido su receta? Algunos hablan de “estrategia diversificada” como es el cocinar, hacer ejercicio, los juegos de mesa, la música, el cine o el estudio. Otros se han acogido a la novedad de los dispositivos digitales y sus beneficios, como son las videollamadas, en vista de “tener más cerca” a familiares y amigos, de una forma distinta, pero de gran utilidad.

Aún así, los “ganadores” son quienes se han volcado en actividades creativas. Desde escribir poesía, relatos o crónicas de la crisis hasta la pintura o tocar instrumentos, pasando por un entretenimiento basado en los cuidados del jardín o de pequeños huertos.

Entre otros consejos, los especialistas recomiendan planificarse el día y llevar un orden, como son las labores de casa, el aseo, la dieta y el sueño. También dosificarse la información (no más de 30 minutos al día de lectura o escucha) y apostar por una variación de temáticas ayuda a aligerar el confinamiento. A la suma, hacer ejercicios y/o estiramientos diarios en casa y, como hábito esencial, mantener la socialización con familia o vecinos, nos aportará esa energía tan valiosa en estos días.

Cuidar más a nuestros mayores, un desafío post-COVID

Pese al optimismo de los datos anteriores, la pandemia ha puesto en cuestión el enfoque actual de la atención y cuidado de las personas de edad avanzada.

Un cambio de perspectiva que empieza a reflejarse a lo largo de la sociedad, tal y como señala el estudio llevado a cabo por Ecovidrio, en el que se afirma que “más del 97% de los encuestados expresa su deseo de que, tras el confinamiento, cuidemos más de nuestros mayores”. Paralelamente, el 97,3% ha respondido también que les gustaría que “fuéramos más solidarios” o que “nos ayudásemos más” los unos a los otros (96,4%).

Con ello, hablamos de un cambio conceptual que tratará de afrontar el desafío del envejecimiento bajo una lógica menos punitiva, que traslade el foco a la prevención, la calidad de vida y el refuerzo de la capacidad funcional de la persona.

Tejer largas y fuertes redes de colaboración y participación con distintos actores, como son los voluntarios, familiares, profesionales y organizaciones, para acompañar y dotar de un seguimiento cálido y del día a día. Desde la Fundación Mémora, ponemos en valor esta toma de consciencia en la nueva y venidera etapa post-COVID, al mismo tiempo que mantenemos nuestra dedicación y compromiso con las personas mayores, siendo ellas, uno de los pilares de nuestra comunidad.